Reino de Quito por los españoles; en este capítulo describe la cruel y desenfrenada conducta de Juan de Ampudia, comisionado para restablecer Quito, entre tanto Sebastián de Belalcázar (Benalcázar), estaba detenido en Riobamba hasta principios de 1534. Riobamba en ese entonces reconocida como capital de Puruhá, luego como Villa de San Pedro en el Gobierno de Pedro de Villar.
Ampudia, puso a más de diez mil indianos en diversos trabajos: en los bosques para sacar madera y espartos, otros edificando casas, creando una nueva escuela con teja y ladrillos; los demás destruyendo las paredes quemadas de los edificios públicos de lo que habría sido el Palacio Real; entre estas los almacenes, templos y sobre todo los sepulcros de los antiguos reyes, y el verdadero fin era buscar los tesoros escondidos de Huayna Cápac. (Pág.-310)
Benalcázar, para la toma del Reino de Quito, entra en la capital conocida como San Francisco de Quito en 1534, entretanto Riobamba queda con el título de Villa de San Pedro. Benalcázar distribuye varias encomiendas en la repartición de las provincias del Reino de Quito, señalando a sus seguidores que serían acreedores a grandes recompensas; esto para hacer nuevas expediciones en los asientos de la provincias del Sur: Latacunga, Hambato, Chimbo, Alausí, Chanchán, Cañar, y Faltas; y en las del Norte: Cayambi, Otavalo, Caranqui, y Huaca, dejando a su favor las provincias marítimas las del puerto de Cancebí y el del golfo de Guayaquil.
Sin embargo, estas provincias no le llamaban tanto la atención a Benalcázar, como las provincias situadas fuera del Reino de Quito, sobre cuya riqueza de oro había adquirido particulares noticias; para esto, destinó al Teniente General Juan Ampudia, haciendo manifiesta injusticia con Alfonso Palomino, a quien había detenido, aunque a éste le brindó una nueva esperanza.
Ampudia, fue destinado con 60 hombres de infantería, 30 de caballería y dos mil indianos para que sus embajadores fuesen a las provincias de Huamboya y Macas. Benalcázar ordenó que no se empeñase en acción ninguna con los nacionales, sino sólo en ir reconociendo las provincias, y los países más ricos de minerales, siguiendo siempre entre las dos grandes cordilleras, hasta llegar a la parte que le pareciese conveniente para establecer la primera fundación, y que allí lo esperase hasta su regreso de los puertos del mar.
Para esta encomienda Ampudia envió dos embajadores para que estableciesen amistad y viesen la posibilidad de fundarse algunos asientos de minas. Luego, en Riobamba, Calicuchima le dio muchas noticias y luces sobre dos riquísimas provincias confinantes, las cuales, no habiendo sido sujetas ni a los antiguos reyes de Quito, ni a los Incas del Perú, estos habían hecho alianza modernamente con Atahualpa, refiriéndose a las provincias de Huamboya y Macas. Estas provincias confinaban con la de Puruhá en la cordillera de Cubillán. (Pág. 315).
El P. Velasco con algún antecedente documentado informa, hablando de los Huamboyas y Macas, que no sólo tuvieron alianza con Atahualpa sino que “contrajeron también alianza con Benalcázar, por medio de sus embajadores” Estos embajadores podrían ser indígenas de Quisna y Macas de la provincia de Tiquizambi que ya habían sido conquistadas. (Historia del Reino de Quito Pág. 647). Al respecto no hay contradicción alguna desde el punto de vista histórico. (Historia Colonial del Gobierno de Macas. Hnos. Costales. Pág. 74)
Benalcácar destaca el progreso y éxitos que tuvieron los puertos de mar, y los dos embajadores de las provincias de Huamboya y Macas que lo consideró como el nuevo Perú por la abundancia de sus ricos metales, de cuyas primicias vinieron cargados dichos embajadores. Ponderaron lo dócil, y humano de sus nacionales, y la facilidad con que podrían hacerse muchas fundaciones, especialmente en Macas, donde estaban las mayores riquezas.
Huamboya y Macas, eran provincias confinantes con la provincia de Cañar y con la de Puruhá por el Norte. Naciones dóciles, abundantes en minerales de oro y piedras preciosas, por lo que pronto entraron en amistad con los españoles, a quienes se entregaron voluntariamente desde el principio de la conquista con Benalcázar en el año 1535
No dudó el Teniente Gobernador Hidalgo que inmediatamente envió al más hábil de sus oficiales, Capitán Gonzalo Díaz de Pineda. Este apenas pudo verificar la fundación de dos asientos, uno en Huamboya y otro en Macas, por la poca gente que quiso hacer residencia, espantados por el clima. Adquiriendo aquí otras noticias de otros países, igualmente ricos en oro que los consiguió felizmente, reconociendo las interminables provincias de Quixos, y todo el país que propiamente lo llamó de la Canela, de donde pasó el siguiente año a descubrir otras provincias hacia el Norte. (Pág. 318).
En el año 1535, en la provincia de Huamboya, amistada con Benalcázar, permite que Gonzalo Díaz de Pineda comience la fundación de un asiento que lo estableció Pedro de Villar por orden de Pizarro, quien las verificó, llevando incluso familias de Riobamba y de otras partes, pero que también se abandonaron; parte por las guerras civiles, y otra parte por la vana aprensión de ser países mal sanos.
Se arguye que los jíbaros del Reino de Quito, ocupaban los territorios entre los ríos Morona y Paute hasta confinar con la provincia de Pacamores. Teniendo Benavente seguras las provincias de los Macas y Huamboyas, que unido con sus mismos nacionales, emprendió la conquista de los jíbaros, de quienes aún no tenían noticias los españoles; y por eso mismo, no sabían en la empresa que tomaban entre manos.
En el año 1540 sobre el río Palora con el nombre de Villa. Luego el mismo Villar funda otro asiento en Macas, sobre la ribera occidental del río Upano, en 1 grado 27 de la misma latitud; y en 30 minutos de la misma longitud. Este asiento ya perdido, se restableció después con el nombre de ciudad de Sevilla del Oro y fue capital del separado Gobierno de Macas. (Pág. 376 HISTORIA ANTIGUA DEL REINO DE QUITO – P. Juan de Velasco)
En el Libro V de Juan de Velasco, en referencia a las nuevas conquistas en el Reino de Quito, siendo Presidente La Gasca, en el año 1549 en la provincia de Yaguarzongo en el Oriente, se funda la ciudad de Zamora, el asiento de Cangaza, el asiento de Yacuambi y en la ciudad de Santiago, por lo que premió al Capitán Alonso de Mercadillo. La Ciudad de Santiago fue fundada en 1550 sobre el desemboque del río Santiago en el Marañón.
En todo el año 1549, no consiguió Benavente otra cosa, que perder casi todos los hombres que había llevado. Es de advertir, que él no tenía que hacer el cuerpo de aquella nación, dividida en muchas tribus independientes, enemigos unas de otras, sino una sola y confinante con los Macas. Tuvo a los principios con ella diversos ataques, con la alentada suerte, ya contraria, ya favorable en medio de combatir con fuerzas desiguales, y tener de su parte mucha más gente indiana, porque esta tribu jíbara apenas llegaba a 30 mil entre chicos y grandes, mujeres y hombres.
También en el año 1549, Diego de Palomino, fundó Jaén en la provincia de Chacayunga al Sur de Yaguarzongo, en la ribera septentrional del Chinchipe en su desembocadura en el Marañón. En la provincia de Zarza, Alonso de Mercadillo, funda la ciudad de Zaruma en 1550, sobre la ribera del rio Amarillo.
Por el año 1550, las provincias de Huamboya y Macas no prosperan debido a las continuas molestias causadas por los jíbaros. La Gasca encomendó las provincias de Huamboya y Macas a Pedro de Benavente, quien se encontró en feroz guerra con la nación de los Jíbaros confinantes del Sur de las provincias de Huamboya y Macas; por lo que, con ellos emprendió la conquista de los jíbaros, que hasta entonces era desconocida para los españoles y por esto mismo, no sabían la empresa que tomaban entre manos.
Unidos, Macas y Huamboyas a la sombra de los 100 españoles con superiores armas, juzgaron tener una segura victoria con los jíbaros de guerra; estos eran diestros en el manejo de las estólicas, las más terribles por el manejo de dardos arrojadizos, peleaban igualmente de cuerpo a cuerpo con ciertas lanzas pequeñas, y especies de broqueles que podrían llamarse maestros de esgrima. Luego se arguye que se internaron los españoles al país de los jíbaros y que después de algunos encuentros murierion casi todos los españoles. Circunstancias en el que Benavente salió de huida con poquísimos compañeros a pedir auxilio a la Gasca a principios de 1550. Más tarde en 1552, el sucesor de la Gasca las hizo conquistar, según la Historia Moderna. (Págs. 437-438-439).
Tomado de: «Síntesis cronológica de la Tierra de los Macas»
Compilación y edición: Lic. Marcelo Noguera
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