Señor Macabeo | Período 2006–2007 |
Don Hermenegildo Rivadeneira nació en la ciudad de Macas el 25 de julio de 1933, en una época en la que la vida macabea se sostenía en el trabajo familiar, la fe, la hospitalidad y la estrecha relación con la selva amazónica. Hijo de Mateo Rivadeneira y Ubaldina Aguayo, creció bajo la enseñanza del respeto por la palabra dada, la solidaridad entre vecinos y la conservación de las costumbres que daban identidad al Pueblo Macabeo.
Formó su hogar junto a María Rivadeneira Rivadeneira, nacida en Macas el 12 de septiembre de 1938, con quien construyó una familia numerosa y unida. Fue padre de Vicente, Elizabeth, Wilson, María, Juan, Nelly, Janeth y Zaire, a quienes transmitió el valor de la familia, el trabajo honesto y el orgullo de pertenecer a una cultura rica en tradiciones y memoria histórica.
A lo largo de su vida, Don Hermenegildo fue un firme guardián de la gastronomía macabea, considerada por él como parte esencial de la identidad del pueblo. En su hogar se mantenían vivas preparaciones tradicionales como el caldo de novios, el ayampaco de huevos de toro, riñones y hualequie, la chucula, el majado, los muchines, los buñuelos, los dulces de piña y papaya, así como el tamal de yuca. La guayusa siempre estaba presente para recibir a las visitas, acompañada de los platos preparados por su familia, reflejando el espíritu de acogida y generosidad que lo caracterizaba. En el ámbito espiritual, participaba activamente en las novenas de las fiestas juradas, fortaleciendo la vida religiosa y comunitaria.
Entre los años 1955 y 1960 prestó servicio como soldado del Ejército Ecuatoriano, experiencia que marcó su carácter y su visión de la vida. Cumplió funciones en destacamentos militares ubicados en la frontera con el Perú, a los que se accedía únicamente por vía aérea, para luego internarse a pie en medio de la selva. Las constantes lluvias, la vegetación densa y los ríos crecidos convertían cada desplazamiento en una prueba de resistencia y valentía.
Recordaba que los alimentos llegaban cada uno o dos meses y, al no existir pistas de aterrizaje, los víveres eran lanzados desde el aire. Durante una prolongada temporada de mal clima, los suministros se agotaron, obligando a los soldados a enfrentar momentos de escasez y a depender de la cacería y la pesca para subsistir. En una de sus anécdotas más recordadas, al cruzar con sus compañeros un aparente tronco cubierto de musgo cerca del río Morona, este se movió inesperadamente, revelando que se trataba de una anaconda, como iban con los fusiles la rastrillaron y dispararon, no entraba la bala al final apuntaron y dispararon en la cabeza y la boa se estiró, sonó como una dinamita y el lugar se oscureció. De pronto comenzaron a soplar vientos fuertes, como pequeños huracanes locales, y enseguida empezó a llover. Los árboles parecían doblarse, las ramas caían por todas partes y, ante el peligro, decidieron regresar al campamento militar, sin haber logrado cazar ni pescar nada.
Fue muy impactante como la anaconda de aproximadamente unos 12 metros y bien gruesa tenía un poder y energía. (fuente de información: Darwin Rivadeneira) episodio que quedó grabado como testimonio de la convivencia directa con la selva amazónica.
Fue hermano de Juana, Antonio, Rosa, Lorenza, Gregorio y Leonardo Severo, y nieto de Francisco Rivadeneira y Lorenza Aguayo por línea paterna, formando parte de una extensa familia que ha contribuido a la historia social y cultural de Macas.
Su designación como Señor Macabeo durante el período 2006–2007 reconoció una vida de trabajo, fe, tradición y servicio. Don Hermenegildo Rivadeneira es recordado como un hombre íntegro, hospitalario y profundamente orgulloso de su tierra, cuyo legado permanece vivo en la memoria colectiva del Pueblo Macabeo y en las generaciones que continúan honrando su historia.
Bibliografia: Galería Histórica SEÑOR MACABEO, SEÑORA MACABEA 2005 – 2025 AUTOR: Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Morona Santiago
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