PUEBLO MACABEO

Orgulloso de su historia y tradición!!!

REQUIEM POR LAS PLAYAS DEL RÍO UPANO – POESÍA

¿Dónde está la cera de laurel?, los arrayanes y uvillas?, los jotomos y orquídeas?,

¿Dónde está la cera de laurel?,
los arrayanes y uvillas?,
los jotomos y orquídeas?,
las chilcas y bromelias?,
las tortas y musgos?,
el caballochupa y los pindos?,
¿dónde están?, pregunta
el sonoro Upano al pasar.

¿Dónde están las mariposas?,
las cigarras y azulejos?,
las tórtolas y conejos ?,
los grillos y caracoles?,
las ranas y bocachicos?,
las carachas y cumbalos?,
¿Dónde se han ido?,
pregunta con tristeza,
el céfiro, al soplar.

No hay nadie quien conteste,
hasta los macabeos,
parece que se han muerto,
todo se ha destruído,
todo se ha depredado,
todo se ha contaminado.

Y como si ésto fuera poco,
las aguas servidas, mal olientes
y putrefactas del Plazayacu
al Upano se siguen echando,
su contaminación,
día a día aumentando,
la gente con indignación
y rebeldía, se pregunta:
tanta indiferencia,
¿Hasta cuando?.

Sólo el rugir de las máquinas
se escucha,
que perforando por aquí
y por allá la playa
asemejándola a un Hiroshima bombardeado
produciendo dinero están,
tan sólo para unos dos o tres
a quienes poco importa la suerte
de este tradicional rincón
que otrora, el encanto fue
de nuestra bella ciudad.

Huertos de cultivo
y hasta chozas de vivienda
alguna vez,
personas ajenas a esta ciudad,
desaprensivamente construyeron;
la «reventazón» en el año 2000,
un día menos pensado, vino
y entonces, cuyes, gallinas y cerdos
en el agua, río abajo, se fueron.

Desde entonces, el Upano
y sus playas se respetaron,
pero hoy,
con gran preocupación
y pena vemos, 
como gente
sin ambiental conciencia,
se están en ellas,
de nuevo ubicando,
ante la apacible, tolerante
y cómplice mirada de los poderes
que a su cargo,
obligación tienen
de velar por su integridad
y existencia.

No hay Municipio,
Ministerio del Ambiente,
ni Institución Pública
o privada alguna
que se conduela
de la lenta muerte
de nuestras hermosas playas
del río Upano.

Por ello, un llamado hacemos
a los macabeos
de espíritu cívico y solidario
para que nuestra voz
de protesta levantemos
a favor de este emblemático
recurso de nuestro pueblo
y vuelva a ser lo que fue,
un patrimonio tangible
de la belleza
de la Esmeralda Oriental.

Y si de esto, capaces no somos,
por lo menos, ¡juntémonos macabeos!
para elevar al cielo
el último y triste REQUIEM
por la muerte,
de quien en vida fue
parte de nuestra
orgullosa identidad.

Autor: Lcdo. E. Simón Rivadeneira R.