Nombre: Joaquín Estrella Velín
Padre: Hilario Estrella
Madre: Asunción Velín
Fecha de nacimiento: 5 de diciembre de 1937
Lugar de nacimiento: Macas
Profesión: Profesor
FUNCIONES QUE DESEMPEÑO:
_ Profesor
_ Prefecto de Morona Santiago (tres periodos)
_ Gobernador de Morona Santiago (dos periodos)
_ Diputado de Morona Santiago
Joaquín Estrella Velín nace un 5 de diciembre de 1937, producto del matrimonio del señor Hilario Estrella con la señora Asunción Velín. Sus padres tuvieron un total de seis hijos los mismos que son en orden de edad son: Antonio, Joaquín, Rosaura, Vicitación, Daniel y Soledad (fallecida).

La vida de Joaquín Estrella toma un giro difícil a la edad de los seis años, debido a que su padre fallece y él junto a sus hermanos quedan huérfanos. Ante este hecho inesperado Asunción Velín tiene que asumir una ardua labor para mantener a sus cinco hijos, además de la última que venía en camino puesto que estaba embarazada cuando la muerte sorprendió a su marido.
A pesar de estos avatares que nos trae la vida, no se amilanó y con su esfuerzo propio ingresó al primer año de bachillerato en el Colegio Don Bosco, en vista de que ésta institución era la única que formaba a maestros rurales. No terminó sus estudios en esta institución pero logró hacerlo en el Colegio Oscar Efrén Reyes de Baños donde se graduó como profesor.

Con la llegada de la democracia en el año de 1979 Joaquín Estrella Velín participa en las elecciones para la prefectura logrando alcanzar esa dignidad por el partido conservador. Una vez posesionado como prefecto, el lugar donde les tocaba trabajar era una casita de madera que se encontraba donde actualmente está la institución. Es por esto que lo primero que hizo don Joaquín es demoler toda aquella estructura vieja y construir una edificación moderna. De ahí para adelante se dedico a la actividad política y social en beneficio de los sectores más necesitados de Morona Santiago.

Don Joaquín recuerda que con la administración de Roldós-Hurtado, se vivió un giro a la democracia, pero también comenta que los recursos comenzaron a fluir en mayor medida. Parece que anteriormente la plata se quedaba solamente en Quito y Guayaquil. La Amazonía era totalmente descuidada en las dictaduras y con los pocos recursos que enviaban se tenía que hacer milagros.
Autor: Juan Pablo Velín
Tenemos el honor de presentar una parte de su autobiografía.
MI HISTORIA Y ANÉCDOTAS
En el barrio Sur de la Ciudad de Macas, entre árboles de guayabos, canelos, palmeras y cañaveral, un 5 de diciembre del 1937, nace un Niño, cuyos Padres fueron Hilario Estrella y Asunción Velín y le dieron el nombre de Joaquín Damacio Estrella Velín. Cuando cumplí los 7 años de edad fallece mi Padre, quedando huérfanos los 7 hermanos: Bolívar, Antonio, Joaquín, Rosaura, Visitación, Daniel y Soledad.
Dura fue la vida para todos mis hermanos; mi Madre se esforzó mucho para vernos crecer. A pesar de la penosa situación, acompañada por la pobreza pude recibir educación primaria en la Escuela Fiscal Eloy Alfaro, gracias al generoso apoyo que siempre ofrecieron los señores Profesores José Benjamín Delgado y Oswaldo Cruz Paredes, amigos de mi Padre.
Lastimosamente la pobreza y problemas familiares no me permitieron realizar mis estudios de manera continua, pues debía alternar un año en las aulas y el siguiente en el hogar, ayudando en las faenas diarias, una de ellas, la más difícil, era cortar la caña de azúcar, cortar la leña, acarrearla y la caña molerla en un trapiche y el guarapo hacerlo hervir hasta convertirlo en miel, producto que mi Madre vendía en el destacamento militar acantonado en Macas.
Cuando logré terminar la escuela primaria, recuerdo que me matriculé en el Colegio Fisco misional Don Bosco, el primer trimestre asistí descalzo, luego el Rector del Colegio, el Padre Manuel Paucar, me obligó a comprar un par de zapatos, para que continuara asistiendo a clases, y me facilitó el dinero, debiendo devengar acarreando arena, piedra y ripio del Río Upano.
Hoy podemos llegar al Río Upano en carros, pero en esa época no había carreteras, ni carros, únicamente un camino de herradura adecuada para caballos. Este camino estaba ubicado junto a la casa de la Señora Carlota Aguayo, por allí bajaba a recoger la piedra ripio y arena para devengar el préstamo.
Debido a las interrupciones en mis estudios, fui considerado como el estudiante más viejo, me llevaron a cumplir el servicio militar obligatorio, pero la influencia e intervención de Padre Manuel Paucar y la angustia de mi Madre, a los cuatro días de estar en el cuartel, regrese al Colegio con la cabeza rapada al estilo conscripto. Todos se burlaban y era motivo de risa, estudiante sin zapatos, estudiante viejo, y conscripto rechazado.
Frente a la casa del señor Palacios, estaba la casa del señor Cesar Ortiz, quien era ebanista y elaboraba guitarras. Logre comprarme una y estaba aprendiendo a entonar bajo la orientación del señor Pedro Madero. Todo marchaba bien, hasta cuando mi madre completamente enojada tomo la guitarra y con fuerza rompió sobre mi cabeza y la espalda, diciéndome que voy a convertirme en un mujeriego y borracho y ahí se acabó el sueño de ser guitarrista.
Pocas veces cuando salíamos del colegio nos concentrábamos a jugar voleibol (ecuaboly). Dionisio Rivadeneyra era el promotor y el mejor jugador que logro convertirse en el campeón nacional. Víctor Carvajal y yo conformábamos el equipo. Un día mi madre con una buena vara de cafeto, desgarro varios golpes sobre mi espalda, diciendo que en la casa hay mucho que hacer, que debo inmediatamente ir a traer hierba para los cuyes. Me sentía muy deprimido y muchas veces con la idea de largarme de la casa.
Se acercaba la finalización del año escolar, cursaba el tercer curso, habíamos rendido los exámenes del tercer trimestre, cuando el Rector del Colegio Padre Manuel Paucar, me llevó a su oficina y me dijo que el Consejo Directivo había resuelto expulsarme del colegio por indisciplina, porque de vez en cuando acudía a la Iglesia Evangélica dirigida por el Pastor Martín Torres, y me dijo: Yo te conozco Joaquín, has sufrido mucho, no encuentro motivo para expulsarte, termina el año escolar que apenas falta un mes y no vuelvas el próximo año, busca otro colegio.
Decepcionado por la injustica que cometieron, comenté a mi madre y solamente me dijo a las huertas a trabajar carajo. Conversé mi caso al Pastor Martín Torres, quien me dijo: -Lea usted el Salmo 23 que dice:
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me Guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mi en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová morare por largos días.
La angustia y la desesperación estaban muy cerca de mi. Tomaba contratos de limpieza de huertas (chacras) y me dediqué a leer. Los libros, eran mis amigos inseparables. De vez en cuando asistía a la Iglesia Evangélica donde encontraba tranquilidad y paz. Mi madre tuvo otro compromiso, donde nacieron Natividad, Noemí, Wilson y Leticia.
n aquellos días llegó a Macas el misionero evangélico Miguel Ficke, justamente con el señor Gustavo Molina, Pastor de la Iglesia Evangélica de Sucúa, quienes llegaron a conocer mi caso y me invitaron a Sucúa para que trabaje de profesor en una pequeña escuela evangélica de Niños Shuar y pocos colonos. El señor Miguel Ficke me enseñó un poco de mecánica y a conducir un viejo carro (jeep). Me sentía como un miembro más de la familia Ficke.
Trabajaba de profesor en la escuela de Sucúa y durante ese año, llegaron dos Señoritas evangélicas contratadas por la misión de Sucúa, para trabajar como enfermeras, salud familiar y evangelización a los niños, la una se llamaba Dolfenia López, colombiana y la otra Lidia Cortés Vasco, de quien me enamoré y llegó a ser mi Esposa. Ella ya comprometida consigue matricularme en el Colegio Oscar Efrén Reyes de Baños, donde logré graduarme de maestro rural.
Trabajé en funciones de Director-Profesor de la escuela evangélica en Macuma, luego pasé a fundar la Comunidad de Cuchaentza y crear la escuela Alfredo Pérez Guerrero. Aprendimos el idioma Shuar. Mi esposa se dedicó a la enfermería bajo el control y dirección del Dr. Arturo Johnston, Director del H.V Pastaza. Yo ejercía el Magisterio bajo la dependencia del Ministerio de Educación.
Dura, muy dura fue la vida para nosotros y para nuestros hijos. Solamente la fe y la confianza en el Señor Jesucristo nos fortificaban, muchas veces pensé que era mi irresponsabilidad sacrificar a mi familia. No contábamos con un aeropuerto, ni una casa racional para vivir. Nuestra prioridad era construir un pequeño aeropuerto, luego la vivienda y la escuela.
Aún no habíamos terminado de construir el aeropuerto (pista pequeña para avionetas) y muy angustiados llegan a mi casa en Cuchaentza Manuel Yuranqui, con sus familiares mordido por una culebra x, muy activa con su veneno, (que en la costa a esta culebra le llaman matacaballo); vista la gravedad del caso emprendí una carrera de Cuchaentza a Macuma, para pedir que la Avioneta de Alas de Socorro sobre vuele a Cuchaentza y lance víveres y suero antiofídico para salvar la vida de Yuranqui; los víveres fueron votados en saquillas de yute y caen en la pista que se encontraba en construcción mas el saco de frejol choca en la punta de un tronco y se derramó, los sacos de arroz, azúcar y fideo cayeron en buen estado. Lidia tomo el medicamento y le inyectó a Yuranqui y le salvó su vida. Esto motivó para que el Capitán David Ostherhus, Piloto de Alas de Socorro, nos facilitara un radio-transmisor para poder comunicarnos en caso de emergencia.
Entre los enfermos que estuvieron en manos de Lidia, era un niño llamado Silverio Jindiachi con tuberculosis ósea y desviada la columna, fue curado y estudió en la escuela primaria de Cuchaentza y luego en el Colegio Don Bosco, se graduó de Profesor de escuela primaria y ahora vive y trabaja en la parroquia Santiago.
Había otro enfermo, con leishmaniasis, se llamaba Kuricarpio, este tenía destrozado la boca, nariz y estaba ciego por razones de la enfermedad; cierto día caminaba Yo junto a él como guía de sur a norte siguiendo la pista para llegar a la enfermería donde mi Esposa le administra la medicina, cuando repentinamente me dice, aquí junto a la orilla de la pista hay maduros, porque los pájaros trinan y están comiendo. Quedé totalmente asombrado porque el siendo ciego me había alertado esto, era verdad no dudé, solo una lección quedó en mi vida que debemos aprender los sabios consejos todo nos va bien si caminamos con fe en Dios.
En otra ocasión una mujer shuar llamada Dorotea, esposa de Rafael Ujucma, estaba muy enferma, el Dr. Arturo Jhoston la hospitalizó, pero dada la gravedad volvió a Cuchaentza. La bajé de la avioneta y la coloqué a la orilla de la pista y estando sentadita, cuando me llamó: Joaquinkía, Joaquinkía, Joaquinkía, luego Lidia, Lidia, Lidia y cantaba en voz baja en su idioma así: shiraiti, shiraiti, shiraiti, shiraiti, diusajea ma weajei, weajai diusajea y expiró diciendo que se iba a la casa de Dios y que era hermosa la casa de Dios.
Por el año 1964, inquieto y preocupado, investigó la razón por la inasistencia de los chicos a las clases y me sorprenden indicándome que hay una fiesta de la tsantza.
No logré entender. Fui personalmente al lugar de la fiesta, habían matado dos chanchos, había varias ollas de chicha y mucha comida y una cabeza reducida en el centro de la casa. Gritaban y bailaban alrededor de la tsantza, me sentía incómodo, no sabía qué hacer y me puse a llorar, pero uno de los shuar me dijo que no todos estaban de acuerdo con la fiesta de la tsantza, que cinco personas eran los autores de esta vergonzosa hazaña de haber hecho la tsantza con la cabeza de un achuar llamado Naikis. Reventó el problema, por un lado los achuaras que venían a vengarse, y por otro el miedo de que policías y militares llegaran a Cuchaentza para tomar preso a los culpables.
Efectivamente llegaron un piquete de policías, luego otro grupo de militares, pero no pudieron capturarlos, porque los culpables se habían escondido en la selva. Posteriormente vino el señor Jerónimo Jaramillo, Jefe político del cantón Morona, quien tomó presas a las mujeres de los culpables y les dijo que se van a ir a Macas para que los hombres militares y policías abusen de Ustedes, esta novedad llegó a los oídos de los culpables, quienes sabiendo que sus mujeres iban a sufrir fatalmente, se entregaron y fueron capturados sin ninguna dificultad, y de Macas, fueron trasladados a la cárcel de Ambato. Y en este lugar el Dr. Gil Vela Vasco hizo el trabajo de defensa y los jueces de la corte de justicia no contaban con la prueba del delito, toda vez que yo recibí la tzantza de los shuaras que me entregaron condicionándome a que los defienda. Escondí la tsantza, ni mi Esposa sabía donde la escondí, no permití ni siquiera tomar una foto por los ciudadanos gringos que continuamente venían. Cierto día llega a mi casa el Sargento Rosero y dos conscriptos enviados por el Mayor del Ejército de Taisha y me exigían que les entregue la tsantza, caso contrario me llevarían preso. El caso era grave, me comuniqué con David Osterhus, Piloto, Capitán de Alas de Socorro y él me puso en contacto con el Coronel del Ejército de Pastaza, quien se comunicó con el Sargento Rosero y le dijo que por orden del Coronel regrese a Taisha, sin llevar preso al Sr. Joaquín Estrella. El pueblo shuar de Cuchaentza enojados me exigía que intervenga para sacar libres a los 5 shuaras presos. Yo no entregué la Tsantza para que no se encuentre el cuerpo del delito. A los seis meses salieron libres con el argumento de que se trataba de una guerra entre la etnia shuar y achuar y que en una guerra nadie sabe quién mata a quién, y además no hallaron el cuerpo del delito. La exigencia de la Mama de Naikis era que se le entregue la cabeza reducida de su hijo. Se formó una comisión integrada por autoridades de Pastaza y Macas y representantes de la Iglesia Evangélica y Católica del Puyo. La Mama de Naikis, recibió la Tsantza y todos quedamos en paz.
CONTINUARA….
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