PUEBLO MACABEO

Orgulloso de su historia y tradición!!!

A LA TIERRA DE LOS MACAS – LITERATURA

Narrativa emotiva que honra al pueblo Macabeo, uniendo memoria, amor y sabiduría ancestral a través de Oswaldo y la voz sabia de su abuela.

El fragmento presentado es una emotiva muestra de narrativa cargada de identidad, memoria y reflexión. Dedicado al pueblo Macabeo, resaltando su historia de esfuerzo y conexión con la tierra. A través de la figura de Oswaldo, se aborda una narrativa cargada de emociones, donde la nostalgia, el dolor del amor y la sabiduría ancestral se entrelazan. La voz de la abuela ofrece una reflexión profunda sobre los caminos de la vida, invitando a elegir con el corazón y no por apariencias. Es un relato que conecta la identidad, la memoria y el valor de enfrentar los desafíos personales.

Este libro se lo dedico al pueblo Macabeo. Un pueblo que se ha forjado a base de machete, yunque, y trabajo duro bajo el inclemente sol al igual que sus torrenciales aguas. Que ha hundido sus pies en el lodo y ha domado a esta naturaleza cascarrabias para forjar esta tierra llamada Macas. Aquí muchos nacimos, otros llegaron, algunos vivimos y quizás algún día otros tengan la satisfacción de regresar.

Capítulo II 

Al regresar a casa parecía un sonámbulo. La residencia de la madre de Oswaldo era de barro y madera. En la cocina las paredes de adobe se descascaraban por lo vieja que estaban. Tenía una pequeña sala para recibir visitas, dos cuartos de madera que era el uno para doña Pastoriza y el otro para todos sus tres hijos varones. En el corredor que daba al patio había una hamaca; dejó desfallecer su cuerpo y mientras miraba hacía las colinas, por sus mejillas grandes surcos de lágrimas abrían senderos hacía la nostalgia. Además, balbuceaba algunas palabras:

­_ “el hombre no es derrotado por sus oponentes, sino por sí mismo.” No me puedo dejar vencer por uno de los más grandes enemigos que tengo. “Yo mismo”.

Era invierno en aquellos días, las lluvias se prolongaban por semanas y parece que hasta el cielo acompañaba a Oswaldo en su reciente desventura. Así es ese sentimiento indomable llamado amor. Te retuerce hasta las entrañas, te desvalija de tus sueños y sacude el cauce de la corriente para desembocarte en riberas desconocidas. Sin embargo, una vida usada cometiendo errores no es solo más honorable, sino que es más útil que una vida usada no haciendo nada.

El joven mientras estaba recostado en la hamaca recordaba a su abuela en esas tardes pintadas solamente por el artista supremo con pinceladas anaranjadas, nubes rasgadas, un sol apaciguado, mientras se abrigaba en su silla larga y de madera. Ella narraba a los de su prole en un círculo que se formaba a su alrededor; historias mezcladas con algo de magia, mitología y verdad. Hablaba, mientras su rostro se arrugaba por el pasar despreciable del tiempo.

_ En el campo de la vida, algún momento te encontrarás ante dos senderos. El uno es hermoso, amplio, lleno de rosas, árboles frutales, olor  fragrante, por el cual todo viviente quisiera transitar. Pero tú escucha y se prudente, no escojas el camino fácil. No observes con tus ojos terrenales, más bien ciérralos y observa atentamente con la mirada de la eternidad. Todos lo pueden hacer, aunque la mayoría está cegada por tanta bambalina que le encierra a su alrededor. ¡Algunos inclusive ya no distinguen entre lo que es real y no lo es! El otro camino; está más adelante, con maleza y lleno de espinas por lo que es difícil de divisar, es angosto y a primera vista tiene un aire de tormento.  A pesar de las apariencias ese camino es el que debes seguir, porque luego de sobrellevar aquellas asperezas, podrás granjearte de aquel regalo para quienes no dejaron de pelear su buena batalla por el sendero de la vida y la eternidad. Espero que algún día lo puedan entender mis queridos pequeños, porque los seres humanos a pesar de nuestra grandeza no entendemos lo que en realidad somos, por aquello intentamos hacer todo lo opuesto a nuestro ser.

Bibliografía:

Velín, J. P. (2011). A LA TIERRA DE LOS MACAS (1.ª ed., p. 7). Macas: Selva Ztudio.